serser vivos

¿Estás actuando como un ser vivo?

A la hora de plantear o de actuar para alcanzar los objetivos, suele ser frecuente, no tener en cuenta lo que hace cualquier ser vivo de forma natural.
Un ser vivo, se distingue por cumplir únicamente con dos requisitos. Auto crearse y alumbrar un mundo. Así de simple. El hecho de estar dotados de conciencia, sólo le permite al ser humano, alumbrar dos mundos, uno exterior y otro interior. Salvando esta circunstancia, nada o poca cosa, nos diferencia del resto de animales.
La auto creación, es fácil de entender. Atiende a algunas cosas que están pasando en tu interior de forma sistemática. Tu páncreas renueva la mayoría de sus células cada veinticuatro horas. Las células de recubrimiento de tu hígado, son renovadas cada tres días. Los leucocitos o glóbulos bancos de la sangre son reemplazados cada diez días, las plaquetas cada ciento veinte días. Renuevas tu piel a una velocidad de cien mil células por minuto. El noventa y ocho por ciento de las proteínas de tu cerebro tiene una rotación de menos de un mes. Cada segundo que pasa, mueren en tu cuerpo diez millones de células y cada segundo se están creando diez millones de células más. Se calcula que entre siete y diez años, habrás hecho una réplica de ti, que será totalmente nueva. Hay algunas células que no se renuevan, en el corazón y en la corteza cerebral, pero se trata de una minoría en comparación con el total de células de todo el cuerpo.
De tu auto creación, se encarga una inteligencia innata. Nadie le enseñó a tu cuerpo como hacerlo.
Alumbrar un mundo, es tomar consciencia del entorno he ir aportando información a tu inteligencia innata para que la asimile y consiga dar una respuesta más eficaz. De la misma forma que no tienes un cuerpo estático; todo lo contrario; si no que está inmerso en la continua tarea de regenerarse, hay una parte de ti que va aprendiendo, descubriendo o creando un mundo nuevo con cada experiencia.
Si las experiencias no provocan cambios en tu sistema nervioso. Esto es, no te hacen responder de una manera más eficaz. Entonces estás acumulando información, pero no estás aprendiendo nada.
La inteligencia innata sin la aportación de nuevo conocimiento, se convierte en hábito de conducta. En la repetición automática de lo que ya hiciste antes, sin plantearte la utilidad de tus acciones respecto a las necesidades que tienes ahora para acoplarte correctamente al entorno. El resultado. Un desajuste entre tu naturaleza y la naturaleza, con un mal desenlace para tus propósitos.
Por tanto. A la hora de afrontar tus retos, puedes hacer como cualquier ser vivo, dejarte llevar por la sabiduría inconsciente y aportarle al subconsciente el material necesario para que no se acomode.
Trabajar sólo con lo que ya sabes, es aferrarte a tu zona de confort. Aprender algo nuevo, pasa por ampliar esta zona. Es actuar igual que los seres vivos exitosos.
Más simple aun. Te puedes responder a estas dos preguntas:
¿Cómo puedo demostrarme a mí mismo que estoy trazando mis objetivos en un campo conocido?
¿Qué tengo que aprender (en el sentido de, hábito a mejorar) para que los resultados previstos tengan más garantías de éxito?
Tu naturaleza es prosperar. Una vez hecho lo correcto, no dejes que tu diálogo interior entorpezca los resultados. Déjate en paz.
Suerte, en tu siguiente proyecto.

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